Amma: Dios y el Guru

Un brahmachary : Amma, ¿quién es más grande, Dios o el gurú? 

Amma : En principio, Dios y el gurú son uno. La gracia del gurú es única. Si él lo quiere, puede disipar los efectos de la cólera de Dios. Cuando hayáis realizado a Dios, podréis afirmar que sois uno con El. Pero no es posible afirmar que sois uno con el Maestro. Es el gurú el que inicia al discípulo, dándole el mantra que le llevará a la realización de Dios. Él es quien muestra el camino que conduce al objetivo.         El gurú conservará siempre esta condición especial. Incluso después de haber realizado la verdad, el discípulo debe mostrarse con gran humildad hacia el gurú. 

Br.: Amma, ¿cuántas veces tenemos que cantar el mantra que nos das para alcanzar el mantra siddhi  -el poder del mantra-?

Amma : Lo que importa no es la cantidad de veces, sino cómo lo haces. Podrás recitarlo millones de veces, pero ¿cómo obtendréis un mínimo beneficio si al mismo tiempo lleváis una vida de total despreocupación, desprovista de shraddha?     La cantidad de veces depende de la extensión del mantra.     Es necesario practicar japa  -repetición-  con concentración.  Si ésta es perfecta, poco importa d número de repeticiones. Una cantidad de veces relativamente pequeña bastará para obtener el mantra siddhi. Es importante que os concentréis en la forma o el sonido del mantra. Al repetirlo, os podéis concentrar en cada una de las letras del mantra. No siempre conseguiréis una concentración perfecta. Por eso se dice que hay que repetir el mantra decenas de millones de veces. Mientras más lo repetís, mayor será vuestra concentración. Una pregunta corno ésta viene a ser lo mismo que preguntar cuánta agua requiere una planta para dar fruto. Es necesario regarla, pero la cantidad de agua depende de la clase de planta, del clima, terreno, etc. El agua sola no basta. La planta también necesita luz solar, fertilizante, aire y pesticidas.  De igual manera, en el camino de la espiritualidad, el mantra es sólo uno de sus aspectos. También son de gran importancia las buenas acciones, los buenos pensamientos y la compañía de personas virtuosas (satsanga).Cuando existen todas estas condiciones, el beneficio resultante será de acuerdo con la voluntad de Dios. 

Br.: ¿Se pueden obtener siddhis  -poderes psíquicos-  repitiendo un mantra? 

Amma : Los siddhis dependen de vuestra concentración.  El japa puede inducir a los siddhis. Pero si se utilizan sin discernimiento, uno puede desviarse del camino que conduce a la meta final. No creáis que podéis vivir vuestra vida de cualquier manera después de haber sido iniciados con un mantra. 

Amma os observa. 

Imaginad que tomáis el autobús. Si compráis el billete pero no lo tenéis a mano cuando llega el inspector, os hará bajar. No hay clemencia. 

Cuando alcanzáis la realización, todos tenéis los siddhis. La realización está más allá de todos los poderes. El mundo entero estará en vuestras manos. Si en lugar de desear la realización, pedís a Dios que os conceda siddhis, sería como hacer grandes esfuerzos para entrar en la corte del rey; para pedirle, cuando finalmente estáis ante él, que os dé grosellas silvestres. 

Br.: ¿Cuánto tiempo hace falta para obtener la visión de Dios?

Amma : No podemos predecir cuándo veremos a Dios. Eso depende del deseo del buscador y del esfuerzo que haga. Si tomamos un autobús de segunda, desconocemos la hora de nuestra llegada, porque en su ruta se detiene muchas veces. Pero podemos saber con mayor o menor precisión la hora de llegada de un autobús especial, cuyas paradas son mínimas. De igual forma, si pensamos en Dios sin perder un momento, con total desapego, en poco tiempo llegaremos al objetivo.   Si nuestro sadhana  -práctica espiritual-  no es muy intenso, es difícil determinar cuándo lo conseguiremos. 

Las Escrituras afirman frecuentemente que hace falta menos de un segundo para alcanzar la realización. En otros lugares, declaran que es difícil, incluso dedicándole cien vidas. La intensidad del sadhana y el samskara  -semillas simientes-  que hemos heredado de existencias anteriores determinan el tiempo que necesitamos para alcanzar el objetivo. El sadhana no consiste en permanecer sentado en alguna parte con los ojos cerrados. Es necesario mantener el objetivo siempre presente en nuestro espíritu y un esfuerzo constante. Por encima de todo, hace falta un corazón puro. Cuando el corazón es puro, es fácil obtener la gracia de Dios.

Br.: Amma, ¿la visión de Dios es lo mismo que la realización?

Amma : Algunas personas tienen visiones durante la meditación, pero existe un estado meditativo que no es ni sueño ni vigilia. Podéis llamarlo estado de ensoñación de la meditación. Suele ser en ese estado en el que se obtiene la visión de diferentes formas divinas. No podemos llamarlo visión de Dios, ni deberíamos apegarnos a ello, sino avanzar en el camino, hasta que Se revele.

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